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martes, 30 de noviembre de 2010

Novena a la Inmaculada



Hoy empieza la Novena a la Inmaculada.  O como decían los soldados colombianos en el Sinaí, la Novena de Aguinaldos.  Según contó Julio, en la fábrica de Cali los obreros piden su tiempo para rezarla.
Qué bueno escuchar la versión del Ave María de Schubert cantada por Andrea Boccelli!


Agrego unos comentarios de JulioTodos los días miro para ver si pusiste algo nuevo en el blog y vi esta semana que aparece una entrada sobre la Novena. Lindísima como todas pero esta vez hay un error colombiano: las Novenas de Aguinaldo no son novenas a la Inmaculada sino novenas previas a Navidad. Empiezan, pues, por el 16 de diciembre y van hasta el 25. Estas son las que se hacen por todos lados. Son una tradición de aquí y tienen un texto particular propio. Obviamente se hacen en las parroquias pero también en los barrios y en muchas casas de familia que hacen pesebres en el exterior con esa intención. En la fábrica, como terminamos el año algo antes, empezamos también antes y el primer día sera mañana. Y asi todos los días hasta el 16 que es el ultimo día de trabajo este año.

sábado, 20 de noviembre de 2010

De cirujanos.

Pocas cosas habían cambiado en la enfermería de mi regimiento con respecto a la del campamento romano, vecino a la aldea gala llena de irreductibles e incorregibles gaulois. Supongo que todo seguirá más o menos igual.

Me gusta la lamparilla de ORL, el instrumental quirúrgico-traumatológico y la jeringuilla gastroenterológica. ¡Qué horror, my God!

Va de regalo el post para Martincho.

May the force be with you, dirían en Stars War.

miércoles, 23 de junio de 2010

Paracaidista

Rome reports nos depara una sorpresa. Que es también un recuerdo de los años militares. Recuerdo y agradecimiento para los capellanes colombiano y americano que nos acompañaban en el Sinaí. Santa Misa por la mañana en inglés y por la tarde en español. En el medio del desierto. Con una piedad y un recogimiento admirables. Y por otro lado el P.T. de rigor, todos los amaneceres, con uniforme de reglamento.

Para los ejércitos de otros países algo normal y necesario. Para los uruguayos una curiosidad. Es que aunque no lo crean nuestros lectores, un Comandante en Jefe de Ejército, hace no muchos años, mandó demoler la Iglesia del Hospital Militar de Montevideo, una belleza y reliquia histórica. Prometiendo a cambio no sé que capilla, que ni se hizo ni se hará. Hoy se cuidan bien de demoler hasta las chimeneas viejas y fuera de uso que afean la ciudad. Vigencia de un laicismo y un anticlericalismo propios del siglo XVIII pero que se mantiene, aparentemente saludable, por estas tierras . Sin distinciones políticas blancas, coloradas, multicolores, democráticas o dictatoriales.

viernes, 19 de febrero de 2010

Cauchemar

Alvaro, con visión empresarial, comenzó una campaña de lustrar zapatos a un módico precio de $10 el par, pomada incluida. También puede oscilar el precio de acuerdo a compromisos previos, la cara del cliente y otras variables de la economía. La empresa marcha bien. Con algunos imprevistos, como por ejemplo unos zapatos de Nacho que misteriosamente cambiaron de color. El cliente no tuvo mucho sentido del humor, aunque se le explicó que la culpa era del fabricante de la pomada y que podía hacer su reclamo a la Oficina de Protección del Consumidor.

En la foto vemos parte del instrumental.. Se aprecia la calidad del mismo, puro "horse hair made in usa" , recuerdo de mi pasaje por el North Camp Dispensary hace ya unos cuantos años. Y sabemos todos, que entre militares y aunque sea en el mismísimo desierto del Sinaí, las botas lustradas como espejos son parte importante de la disciplina. Además, pienso que servirían para encandilar al enemigo, aunque vaya en contra de las artes del camuflaje. Recuerdo que mirábamos con cierta envidia a unos soldados americanos, que a fuerza de pasar un algodón embebido en betún, lograban un lustre casi de charol. Por otra parte este tema toca a una tarea muy importante para el "asistente", soldadito casi imberbe que marcha al frente de batalla con cepillo y pomada para lustrarle botas y correaje a "su" teniente entre bombazo y bombazo.

Nada mal le van las cosas a Alvarito. Fíjense la tarea que le espera cuando desarrolle el negocio como este Sr. de Corea, que trae hoy le Figaro. Parece que le gustaba robar zapatos en los hospitales. Pero muy ordenadamente como podemos ver, negros, nuevos o casi, de buena calidad. Futuro casi de "cauchemar" para Alvaro. Pero que muestra su fino olfato (sin bromas please!) para los "nichos de mercado" no explotados a fondo.

Pero sobre todo, ¡Feliz San Alvaro!

miércoles, 1 de octubre de 2008

Cajón

Es un cajón. De madera fuerte. Con herrajes toscos pero igualmente resistentes. Que forma parte de “la petite histoire” de la familia. Es decir la historia que se hace con cosas pequeñas. Lo hizo mi bisabuelo, el abuelo de mi papá, el que vino del Finisterre. Allí guardaba sus herramientas de carpintero. Hombre de mar, como todos los de su tierra, se zambullía en el dique de la Armada y acompañado de su perro labrador, cruzaba a nado hasta la escollera Sarandí. Le conocí ya viejo, pero le recuerdo muy bien, con su marcado acento español. Pienso que al pasar por el Cubo del Sur de la antigua muralla, por la brecha a través de la cual se quisieron colar los ingleses al principio del XIX, le dirigiría al Templo Inglés allí ubicado, una sonrisa burlona.
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Luego, el cajón de marras, pasó a la casa de mis padres. Parecía hecho a la medida del piso de un armario y siguió guardando herramientas. De allí a la casa de Millán, a manos de los bisnietos y tataranietos de su fabricante. Comenzó entonces su momento de esplendor. Dejó de estar arrinconado en un pasillo y lleno con la ropa de campaña, libros, linterna, libros, catre plegable, libros, menaje, libros, algunas tabletas de chocolate y más y más libros, me acompañó por los campos militares en 20 años de maniobras y ejercicios. Ya bajo la tienda de campaña, se transformaba en útil mesa para la linterna, el termo y mate, la lectura y todo lo que tuviera que estar a mano. Y por qué no, también como asiento o mesa de truco. Se le veía como un cajón con galones de Coronel.
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Cuando pasé a retiro, lo degradé a soldado raso y de nuevo volvió a un pasillo. Se entiende perfectamente que en casos similares nació la expresión “embêté comme une croûte de pain derrière une malle”.
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Entonces llegó El Pinar y de nuevo sus servicios invalorables tomaron prestigio y relumbrón. Ahora como custodio de la colección de Tintin, Asterix y Las aventuras del pequeño Nicolás. Se le nota un aire intelectual, políglota, hasta un poco elitista. Incluso está lustrado porque así conviene para su nueva ubicación en el living.
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¡Pero no te entusiasmes querido cajón! De vuelta en Pocitos, te vaciaré de libros y llenaré con mis preciadas herramientas. Y seguirás sirviendo a más generaciones de esta familia. Donde te pongan.
Porque solo eres un cajón.

2 de octubre de 1928

Las campanas de Nuestra Señora de los Angeles sonaban en Cuatro Caminos cuando el 2 de octubre de 1928 -mañana se cumplirán 80 años- San Josemaría fundó el Opus Dei. Para muchos de los que formamos esta familia bloguera, es motivo de alegría. ¡Tantas y tantas cosas buenas le debemos al Opus Dei y a San Josemaría!
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Hoy, como adelanto, ponemos una imagen de la Parroquia madrileña. No es sólo por curiosidad. También va unida al recuerdo de aquel enero de 1985, cuando en una licencia de la misión de paz en la península del Sinaí, fui a encontrarme con mamá en Madrid. Estaba embarazada de Carloncho -quizás la primera embarazada de cinco meses que estuviera luego en North Camp-. Como recuerdo de aquellos días, una foto de la medalla de la M.F.O.(Multinational Force and Observers), fuera de su ambiente desértico, claro está, en un seto de la casa de El Pinar.
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Pasado un tiempo y ya de regreso a la Patria, me enteré que por ese entonces estaba internada en la clínica de UNAV Pamplona Alexia (pincharacá). Estuvimos también por allí en ese viaje. Y ahora, como sabemos, estudia allí el "Dr." Nicolás y la "Dra" Belén. Viene a cuento porque en estos días se estrena una película llamada "Camino" que arremete contra Alexia, su familia y el Opus Dei. Como Dios escribe derecho con renglones torcidos, será para Su mayor gloria. De todas formas nuestros mejores deseos de que la película sea un rotundo fracaso económico, que es donde más les duele. (pincharacá)
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Finalmente, siempre nos ha quedado la duda de si el "guía" de aquellos días en Madrid que debería haber sido "Tomás" y después no pudo ser, no habría sido Don Tomás Alvira. En todo caso, ya pueden echarnos una mano él y Paquita. (pincharacá)

jueves, 25 de septiembre de 2008

Botas

Un par de botas de agua Pampero. No tendrían mayor interés si no fuera por su historia. Las compramos en Gualeguaychú en un viaje que hicimos a Buenos Aires con Ignacio recién nacido (1982). Estrenábamos también el Toyota Starlet. Un viaje en el que visitamos a nuestros queridísimos Carmenchu y Horacio Klappenbach, todavía en el apartamento de la calle Callao. Recuerdo que Carmenchu nos sirvió como primer plato alcauciles (alcachofas), por lo que le guardo un pequeño rencor -que no debe ser tan pequeño ya que dura tanto como las botas-.
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Volviendo a éstas, eran una necesidad para las "maniobras" militares. El frío y el agua se soportan mejor con las medias secas. Además, por aquellos años, el cambio nos era muy favorable con los argentinos -como sucede periódicamente- por lo que valía la pena comprarlas en la otra orilla. Su utilidad no fue sólo castrense. Para ir al campo, para lavar el auto, para hacer el jardín...
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Están muy enteras salvo por una pequeña cicatriz en una de las suelas. Se debió el infortunio a una brasa de un fogón militar, en una noche de invierno. Prueba de que faltaron centímetros para meterme dentro del fuego.

lunes, 28 de julio de 2008

Bayleys Irish Cream

En la foto una botella de Irish Cream, regalo de Peco. Ya dentro de casa y a al calor de la estufa dimos buena cuenta de sus virtudes. Para que vean que no es copia de Google images, detrás se ve una jarra que recordarán siempre con jugo de naranja. Estaba en la bbq de Millán, un poco en desuso últimamente.
Pero además, este licor me trae recuerdos ... "heroicos". En la misión de paz de la M.F.O. en la península del Sinaí, donde actué como Alférez médico en mis años jóvenes, escalamos un día el Monte Sinaí. Afortunadamente, era un día nublado . Luego de dejar atrás el Monasterio de Santa Catalina -merece un post aparte- nos lanzamos a trepar los 2500 mts. Piedras y más piedras por un sendero estrecho. A mitad de camino, un pequeño "oasis", dos o tres árboles y un rellano. Llegamos al anochecer. Preparado el campamento y el fogón, salieron a relucir un par de botellas de este mismo Irish Cream.
Lo curioso de este recuerdo es que, a solas con Moisés, a 2500 mts, y con una botella de Baileys, unos beduinos nos habían seguido y nos robaron cámaras y radios de las mochilas sin que nos diéramos cuenta. Y había algunos rangers americanos en la excursión!!!.

sábado, 12 de julio de 2008

Mudanza y engrapadora

El teclado con pasto me anima a sacarle una foto a esta engrapadora en un ambiente que tampoco es el suyo. La extrañaba. Es que lleva comigo casi 25 años. Y con el asunto de la mudanza ya la daba por perdida hasta que ayer apareció. Es un recuerdo de guerra. ¿Cómo? Si, vino conmigo como recuerdo de la misión con el Ejército en el Sinaí. Claro que allí la guerra más grande era para sacar turno en la cancha de tennis. Pero no hace falta entrar en tantos detalles. Es "información clasificada".
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Y no colabora a mi reputación de médico en medio de feroces combates, que procuro construir para contarles a mis nietos. Ya que a mis hijos, opté por la de amigo íntimo de Toro Sentado y hasta hoy me toman el pelo. Por suerte va quedando poco...pelo. .
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Por tanto, ahora me falta encontrar mis lentes de cerca. Lo veo más difícil. Y los multifocales me vuelven loco. Espero que la próxima mudanza, sea en la que hay que ir ligero de equipaje. Y por supuesto, sin estancias intermedias, como la de ahora.

lunes, 19 de mayo de 2008

Caballería.


Volviendo a mis recuerdos militares, esta foto bien podría haber sido tomada en el consultorio del dentista del 4° de Caballería. Es que en el Ejército, como dice Militos, lo primero es lo primero. (pincharacá)
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Estaba atendiendo mi vecino de consultorio a un paciente, cuando oyó unas herraduras que sonaban por el empedrado de la callejuela. Asomó entonces la cabeza un imberbe Alférez de Caballería, que empujando el morro de su rocín por la ventana, le dijo al dentista incrédulo de lo que veía : "¿Dr, podría con el torno rebajarle esta muela a mi caballo porque no le calza bien el freno?"
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¿Secuelas mentales? Nada que no se le pasara con unas copas en el Casino en compañía de otros oficiales que festejaban ruidosamente.

jueves, 27 de marzo de 2008

Caballería


Un mail recién llegado de Martín me recuerda que durante mi pasaje por Sanidad Militar, estuve destinado un tiempo inolvidable, en el 4° de Caballería. El "status" del médico es en un regimiento, el de un mal necesario. Sin embargo todo cambió en una mañana. Llegó el enfermero veterinario al consultorio, que tiene "status" de bien necesario, al borde de un ataque de nervios porque el tordillo del Comandante se había enredado en un alambre de púas y no paraba de sangrar en una mano. Allá fui con una pinza apropiada y mientras el enfermero lo sostenía, pincé la arteriolita que sangraba aparatosamente y luego le hice un prolijo nudillo.
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Desde entonces mi condición tolerada pero no amada, cambió radicalmente. ¡Era un médico pero sabía atender caballos! El noble bruto logró lo que mi túnica blanca nunca hubiera hecho. Me salvó de arrestos, pasé a comer a la mesa del Comandante que me concedió, magnánimo, el tuteo y hasta pude tener carpa privada en las salidas a campaña.
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El morado de las letras no es por un alargue despistado de la cuaresma, sino en recuerdo del vivo del Arma Montada.