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viernes, 13 de junio de 2008

Adiós Millán


Ahora sí, con un revoltijo de cajones y muebles por todas partes. Mudamos una casa a tres casas, Pinar, Del Campo y por ahora un depósito. Subo esta foto, con los nogales de Millán que ocultan parcialmente el lugar de tantas alegrías durante tantos años. ¿Se acuerdan cuando en el balcón de Pelay tuvimos a la Bechi de Jorge? La gente pasaba y no podía creer que de allí se sintieran los balidos del corderito.
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No se imaginan la cantidad de cosas que tiramos.Es que la casa grande fue durante añares sinónimo de depósito no siempre temporario de cosas de todos. Así que volveré a escribir cuando vea como me conectaré desde el Pinar, mi destino dentro de unas pocas horas.
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Ninguna saudade, todo alegrías.

lunes, 2 de junio de 2008

Adiós Millán

Comienza junio y parece seguro que dentro de quince días nos mudaremos. Extrañaremos muchas cosas, entre otras esta puerta, sitio obligado de tantas fotos de familia, de salidas para las 1as. Comuniones o aniversarios. Es que se prestaba a que entráramos todos más o menos agrupados y que la lente de la cámara no dejara a ninguno afuera. Tantas naricitas empañaron esos vidrio! Pero ahora recuerdo una en especial, no sé quien sería, que se había quedado retrasado y olvidado en casa. Por suerte pusimos nafta en la Ancap de Burgues y allí el pistero, bromeando los contó, y contó uno de menos. No habíamos pasado lista como de costumbre. Y uno nos esperaba con la ñata pegada al vidrio entre pucheros. "Solo en casa" no era tan fantasiosa al fin y al cabo.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Trepando a un árbol

Este cuadro de Goya de "Niños trepando a un árbol" es una forma adecuada de introducir el comentario de Pelay:
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Nunca me caractericé por la agilidad y destreza atlética. Eso sí, tampoco me achicaba ante tal limitación... al menos al principio de la empresa. Recuerdo una vez que me subí a la casa, - me parece que en ese momento no estaba la escalera- y para bajarme me colgué de una horqueta poderosa, la rama más baja del noble cedro.
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Mis pies quedaban a bastante distancia del piso, y desde los ojos, que es por donde uno suele mirar, más lejos se veía la tierra. Así que me empezó a entrar un poco de susto, tanto que no me tiraba. Y, claro, no andaba tan bien de abdominales como para volver a subirme. El problema se resolvió con resistencia de brazos y poder de las cuerdas vocales: gritar un rato mientras aguantaba colgada, hasta que alguien se dignó pasar por ahí y subirme a caballito.
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Creo que antes de mover a compasión a este noble caballero, se juntaron varios de mis hermanos a mirar y reírse de la gorda... En fin, ni un trauma. Me sigo trepando a los árboles, aunque trato de que no me vea la gente, no se vayan a asustar...
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P.S.:Pelay, esperamos una colaboración sobre el ballet....

viernes, 25 de abril de 2008

Otoño

De esta estupenda colección de dibujos, elegí ésta por muchas razones. Para recordar tantas y tantas podas de otoño, atando ramas para llevarlas al contenedor o quemarlas. También como recuerdo del jardín de Millán, que con la próxima mudanza pasará a la historia. Porque corremos el riesgo de acordarnos de la sombra bienhechora de la glicina en verano, pero no de la fatigosa poda en otoño.
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Y luego, como nos vamos a Buenos Aires a ver a Martín por el fin de semana, para entusiasmar a Eduardo, Jorge y Joseto con la tarea que les queda. ( Hummm, no se por qué pero creo que una vez más los libros serán la excusa).

jueves, 17 de mayo de 2007

Ver para creer.



Nada es imposible, queridos papás siuvers. Todo es cuestión de saber esperar y no morir en el intento.