
Ahora sí, con un revoltijo de cajones y muebles por todas partes. Mudamos una casa a tres casas, Pinar, Del Campo y por ahora un depósito. Subo esta foto, con los nogales de Millán que ocultan parcialmente el lugar de tantas alegrías durante tantos años. ¿Se acuerdan cuando en el balcón de Pelay tuvimos a la Bechi de Jorge? La gente pasaba y no podía creer que de allí se sintieran los balidos del corderito.
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No se imaginan la cantidad de cosas que tiramos.Es que la casa grande fue durante añares sinónimo de depósito no siempre temporario de cosas de todos. Así que volveré a escribir cuando vea como me conectaré desde el Pinar, mi destino dentro de unas pocas horas.
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Ninguna saudade, todo alegrías.




