¡ Noche de Reyes Magos! .
¡Con qué ilusión la esperábamos de chicos! Pasto y agua para los camellos, acostarse temprano aunque hubiera que hacer fuerza con los ojos porque la emoción no nos dejaba dormir, una botella para los Reyes, ya que papá había dicho que suelen llegar muy sedientos... (y agrego que no se conforman con una coca, ... de cava para arriba!). La carta toda una ilusión. En casa se conservaban varias hasta la mudanza -se ve que se les cayeron a los Reyes en la apurada-.
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Recuerdo una vez en que los tres magos encontraron una librería que liquidaba por cierre y dejaron un par de enciclopedias. Las heridas no cicatrizaron aún. Y eso que las víctimas del desvarío real, tienen ahora casi treinta años!!! Pero pasa en muchas familias.
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Hace muy poco me contaba una amigo que en la suya había pasado algo similar. Pero su caso es peor. Primero porque el casi tiene 60 años y todavía le sangra la herida. Segundo porque descubrieron al culpable que había pedido en la carta ¡libros!. No me hubiera gustado estar en sus zapatos.
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Y hablando de zapatos, como última recomendación para esta noche, nada de dejar championes. ¡PUEDEN AUYENTARSE HASTA LOS CAMELLOS!. En caso de dudas, chancletas bien lavadas.
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