miércoles, 1 de agosto de 2007

Ignacio y Martín Alfonso


Martín Alfonso e Ignacio María. Ayer San Ignacio y hoy San Alfonso. Para los siuvers de Monte VI, les recordamos la oración de San Ignacio que siempre rezábamos en la acción de gracias:

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos. Amén.

Y viene como anillo al dedo esta anécdota de San Alfonso:

Su delicia era pasar las horas junto al Santísimo Sacramento. A veces se acercaba al sagrario, tocaba a la puertecilla y decía: "¿Jesús, me oyes?"

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